martes, 30 de noviembre de 2010

Relatos: Maeva, mi princesa.

Mayo usuaria de nuestro foro nos ha querido contar su relato, no es sólo un relato de parto, porque en ella encontramos mucho más que eso.
Gracias por compartirla.

No sé como empezar a contaros mi historia, bueno mejor dicho nuestra historia, porque la verdadera luchadora, la que se agarró fuerte a la vida y quiso continuar con nosotros fue ella, Maeva. Yo sólo he sido un apoyo para ella, pero sólo eso, la protagonista es mi princesa, la niña de mis ojos.

Mi recorrido empezó en julio de 2008, más concretamente el día 11, cuando me entero que estoy de nuevo embarazada, y digo de nuevo, porque las que me conocéis sabéis que había tenido dos abortos anteriores, y que a raíz de ellos me entero de que tengo una Traslocación Robertsoniana en los genes, lo que me limita la posibilidad de tener niños en un 50 % de mis óvulos, y aún conociendo este problema mi marido y yo decidimos volver a intentarlo una vez más... si este intento no va bien, lo intentaríamos por inseminación artificial, con preselección genética de óvulos. Todo va bien, un manchado en la semana 6 que al final se queda en nada, en un susto, y un embarazo bastante bueno... Un embarazo que cumple su semana 40 el 17 de marzo de 2009.
Ese mismo día acudo con mi marido a monitores, como todas las semanas desde hace como mes y medio, y al cabo del rato de estar monitorizada, la matrona me pregunta si he desayunado esa mañana, y hombre... como no!!!! Yo el desayuno no lo perdono nunca!!!!! Y entonces me dice que el monitor sale muy plano, que va a intentar con otro aparato a ver si es este que no funciona demasiado bien, pero no, con el otro los latidos de mi princesa siguen saliendo muy débiles...... Se va a llamar al ginecólogo, y me dice que finalmente han decidido hacerme una cesárea esa misma tarde, porque no querían arriesgarse a provocarme el parto, pero me dicen que todo estará bien. Que no me preocupe de nada.
Nos vamos a casa, como algo, y preparo todo, estoy que me subo por las paredes de esperar el momento, pero deseo verle la carita a Maeva, pienso que en unas horas voy a tenerla en mis brazos, y que esa noche iba a ser la más bonita de mi vida.... nada más lejos de la realidad....
Llega el momento, me preparan, me bajan a quirófano, y me despido de mi marido y de mi madre, con una sonrisa, les digo que la próxima vez que les vea voy a tener a Maeva en mis brazos, que ya queda poco para verle la cara al bichito!!!!!!!!
Todo va bien, bueno, una cesárea normal, me dice el ginecólogo, ya está, ya la tengo!!!!!! Incluso me bromea con el tema del peso, porque en la última ecografía me había dicho que Maeva pesaba 3 kilos y medio apróximadamente, y me dice que se había equivocado, que estaba más delgada.....pero que era un bombón, preciosa!!!!!!!!!! Pero yo noto entonces que algo no va bien, porque no me la enseñan, se la llevan, y yo no oigo ningún llanto....... me empiezo a poner nerviosa, tanto que me sube la tensión por las nubes, y me dan enseguida un tranquilizante, porque no paro de preguntar, y nadie me dice nada........antes de medio dormirme, la oigo llorar, eso me tranquiliza, pero no del todo.....
Al cabo de unos minutos, oigo que la gente corre, y que dicen “el marido se ha mareado, que venga alguien a pincharle un tranquilizante........ me asusto todavía más, y entonces entra la pediatra que había estado en la cesárea y me dice que Maeva ha tenido sufrimiento fetal, que ha nacido con un poco de dificultad para respirar, ya que había tragado un poco de líquido, pero que por seguridad la van a mandar al hospital de cabecera de la comarca (yo la tuve en una clínica privada), para que la tengan en la incubadora, y que mañana me enviarán a mí si quiero ir, para estar más cerca de ella. En ese momento no me dejan cogerla, porque ya está la ambulancia esperándola para llevársela, pero me dejan verla un momento, Dios mío!! Como recuerdo aquel momento, me la acercaron, era mi niña!!!! No me lo podía creer!!!! Era preciosa, la besé varias veces en sólo unos segundos, pero no olvidaré nunca su olor, olía a mi niña, y le dije “Hola Tata” y ella al oír esas palabras, que es como yo la llamaba durante todo el embarazo abrió un ojito y me miró, me dió la bienvenida a su vida!!!!!!! Me reconocía...... yo era su mamá y ella la niña de mis ojos por siempre!!!!!! En ese momento no quería llorar, quería absorver todo su olor para quedarme con él, porque esa noche no la iba a tener conmigo, pero cuando me separaron de ella, las lágrimas más amargas de mi vida me salieron de los ojos y tardaron bastante tiempo, más del que yo hubiera esperado en ese momento en dejarlos...... Ví a mi marido, allí sentado en una silla en el pasillo de los quirófanos, blanco, llorando como niño.....esa imagen tampoco la olvidaré nunca.... Nos abrazamos y yo le dije que todo iba a salir bien, eso era lo único a lo que nos podíamos aferrar, la esperanza, era lo único que teníamos.
Él se fue con mi hermana detrás de la ambulancia y estuvieron en el hospital con Maeva unas horas, hablaron con la pediatra de allí y les dijo que la veían bastante estable, que se fueran sin problemas, y que si alguna cosa ya les llamaban al móvil. Cuando volvieron todo eran palabras de aliento, mi marido estaba bastante más animado, me decía que tenía una hija preciosa, la más bonita de todas en el hospital, y que se había quedado chupándose el dedo, que todo había sido un susto, y que al día siguiente nos iríamos al hospital con ella.
Mi madre y mi hermana se marcharon y nos quedamos mi marido y yo solos, apenas hablábamos, pensando en nuestro angelito, allí sola, y desamparada, y a la vez con el miedo dentro del cuerpo porque todo fuera a salir bien. Al cabo de unas horas, con mi marido ya durmiendo sonó el móvil, no quería ni mirar de quien era la llamada, pero efectivamente era del hospital, contesté, pero a mí no me quisieron decir nada, me rogaron se pusiera mi marido, yo en esos momentos pensé lo peor, estaba desconcertada, pero al colgar mi marido me dijo que Maeva estaba peor que no podía respirar, y que la habían entubado, y se la llevaban a al UCI de neonatos de Alicante, que fuera corriendo. Se vistió con lágrimas en los ojos y se fue al hospital, donde se vió con mi hermana y juntos fueron detrás de la ambulancia del Samu que llevaba a Maeva..... mi marido luego me contó que salida de Maeva del hospital fue un mar de lágrimas, que hasta la pediatra lloraba, que era algo superior a sus fuerzas ver a la niña recién nacida en el estado en el que estaba............ y que de camino a Alicante, cuando paró la ambulancia que la llevaba, a él se le paró el corazón, pensaba que su ángel había volado........ no quería ni parar por no saber la realidad, pero no, Maeva estaba aferrada a la vida, y nada más lejos de eso.
Estuvieron casi toda la noche en Alicante esperando a que la estabilizaran, y finalmente cuando hablaron con la pediatra, se volvieron para al clínica donde estaba yo, llamando a cada hora para preguntar por mi niña, subiéndome por las paredes de los nervios de no poder estar con ella, de no saber que le pasaba en cada momento........ Al cabo del tiempo mi marido me contó que esa noche fue la más amarga de su vida, porque terminó con la charla de la pediatra que le dijo que Maeva estaba realmente mal, que necesitaba sobrevivir a sus 72 primeras horas de vida, que hasta ese momento no podían darle garantías de nada......... y eso él en ese momento no me le dijo, cosa que le agradezco porque sino no sé si lo hubiera podido soportar.
A la mañana siguiente pedimos el traslado al hospital de Alicante, nos lo concedieron y a media mañana estaba ya en Alicante, quería subir a la hora de la visita a ver a mi niña, pero no me dejaron, subí por la noche, y bueno, cuando la ví, sentí una tristeza muy grande, allí estaba mi niña, solita dentro de la incubadora llena de cables y tubos, sin ni siquiera abrir los ojitos, la miré, le hablé, y yo creo que me oyó, siempre he pensado que ella notaba mi presencia en todas las visitas, sobretodo en las primeras, en las que estaba tan mal.......... Los siguientes días fueron difíciles, no podía dejar de llorar cuando subía a esperar la visita, y cuando me marchaba lo mismo, le tocaba la manita, le cantaba nuestra canción de cuna, y algunas de las veces se giraba hacia donde estaba yo.... eso me llenaba de alegría.
Después de esto un momento difícil fue cuando me dieron el alta en el hospital, no pude dejar de llorar durante todo el camino a casa, me iba a casi 100 km. de mi princesa, ese fue una vuelta a casa muy triste, como todos los demás días, ya que estuve 21 yendo de casa al hospital para estar con mi princesa, habían días más buenos que otros, algunos llorando, otros sin ganas de nada, otros esperanzadores y maravillosos, como el día 26 de marzo de 2009, 9 días después de nacer pude coger a mi princesa en brazos por primera vez!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Hasta ese momento había notado mis brazos y mi regazo vacíos, me sentía incompleta, pero el calvario poco a poco iba tocando a su fin.......... cuando la enfermera que la vigilaba me ofreció cogerla sentí una emoción inexplicable, la cogí, y no me lo podía creer, tenía a Maeva en mis brazos, era preciosa, no podía dejar de basarla, arrullarla, era mi niña!!!!!!!!!!!!!!!!!!! A partir de ese día empecé a entrar a las tomas, al principio a tenerla en brazos, y luego poco a poco a ir dándole biberón, porque Maeva había perdido el instinto de succión y había que enseñarla desde cero...... El primer día que la tuve en brazos, fueron dos horas, pero a mí me parecieron dos segundos, no podía dejarla en la cuna, no me atrevía a que se terminara aquello, si ese momento era un sueño....no quería despertarme, había estado demasiado tiempo sin sentir a mi niña.
Nos costó un poco, pero finalmente mi campeona demostró lo que era, y consiguió tomarse un biberón........... hasta el 10 de abril de 2009, en el que le dieron un permiso para ir a casa durante dos días a ver si comía mejor, porque la notaban muy nerviosa allí, y muy bien!!!!!! En la revisión había engordado!!!!! Otro permiso más de 2 días, y engordaba más!!!!! Hasta que finalmente el 14 de abril de 2009 tuvimos el alta definitiva de la UCI de Neonatos!!!!!!!! Que desde aquí quiero darles las gracias porque se portaron fenomenal con nosotros y con Maeva, que sin ellos, este cuento podría haber tenido otro final muy diferente al que ha tenido, gracias de todo corazón, porque vuestro trabajo se transforma en milagros vivientes.
A partir de ese momento fue una peregrinación de médicos, rehabilitaciones, etc..... pero todo esto ha valido la pena, porque tenemos una niña preciosa, muy sana, que derrocha alegría. A veces la miro y pienso que tengo mucha suerte de tenerla aquí conmigo, que los milagros existen, y que ella es una prueba viviente, deciros que al alta de Maeva teníamos muchas posibilidades de que se hubiera quedado con secuelas para siempre, como retraso mental, o físico, y que ahora tener a la niña sana, alegre, viva y trasto como le digo yo, pues es todo un regalo del cielo. Deciros que yo siempre, ante esta duda tuve toda la esperanza del mundo, y pensé que hasta que no lo viera iba a pensar que mi niña estaba perfectamente. Y así ha sido.
Yo le digo “¿Quién es el trasto de la mamá?” y ella me responde “YO”, la protagonista de este cuento con final feliz, la niña de mis ojos, la sonrisa que me ilumina por las mañanas, y por la que he luchado y lucharé siempre.

5 comentarios:

Leticia dijo...

buff, nena, qué hartón de llorar...qué mal lo pasasteis, pero ha merecido la pena.
Admiro tu entereza porque ha de ser horrible estar separadas sabiendo que no está bien.
Muchas felicidades por tu princesa.

Daniela A. Ayala Molinari dijo...

Me alegra enormemente saber que todo va bien, que ya disfrutáis de Maeva y que todo ese sufrimiento quedó atrás.
Una historia realmente emocionante.

¡Un abrazo!
Daniela.

inva dijo...

jo mayo..... no puedo decir nada buf... que maeva es una luchadora y tu ...vamos!! otra igual o mas! besitoss

BeayToni dijo...

sois dos campeonas como la copa de un pino enorrrrme

lapequena_sonia dijo...

Buffff no puedo parar de llorar.... y eso q ya sabía toda la historia...
Sois los tres unos campeones¡¡¡
Un beso enorme